Las Cuevas de Altamira
Santillana del Mar (Cantabria)
       La Cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en la que se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la Prehistoria. Está situada en el municipio español de Santillana del Mar, Cantabria, a unos dos kilómetros del centro urbano, en un prado del que tomó el nombre.
  
       La Cueva de Altamira fue descubierta en 1868 por un cazador llamado Modesto Cubillas, quien encontró la entrada al intentar liberar a su perro, que estaba atrapado entre las grietas de unas rocas por perseguir a una presa. En aquel momento, la noticia del descubrimiento de una cueva no tuvo la menor transcendencia entre el vecindario de la zona, ya que es un terreno kárstico, caracterizado por poseer ya miles de grutas, por lo que el descubrimiento de una más no supuso ninguna novedad.

       Marcelino Sanz de Sautuola, «mero aficionado» en paleontología, debió conocer la existencia de la cueva directamente por boca del mismo Cubillas, aparcero en su finca; no obstante, no la visitó hasta al menos 1875, y muy probablemente en 1876. La recorrió en su totalidad y reconoció algunos signos abstractos, como rayas negras repetidas, a las que no dio ninguna importancia por no considerarlas obra humana. Cuatro años después, en el verano de 1879, volvió Sautuola por segunda vez a Altamira. En esta ocasión, acompañado por su hija María Faustina Sanz Rivarola, de alrededor de 8 años. Tenía interés en excavar la entrada de la cueva con el objetivo de encontrar algunos restos de huesos y sílex, como los objetos que había visto en la Exposición Universal de París en 1878.

      María exclamó al ver las pinturas: ¡Mira, papá, bueyes!.

      Marcelino S. de Sautuola publicó en 1880 este escrito, donde dio a conocer las pinturas encontradas el año anterior, incluyendo un dibujo del techo de la Gran sala de polícromos.

      El descubrimiento lo realizó, en realidad, la niña. Mientras su padre permanecía en la boca de la gruta, ella se adentró hasta llegar a una sala lateral. Allí vio unas pinturas en el techo y corrió a decírselo a su padre. Sautuola quedó sorprendido al contemplar el grandioso conjunto de pinturas de aquellos extraños animales que cubrían la casi totalidad de la bóveda.

      Al año siguiente, 1880, Sautuola publicó un breve opúsculo titulado Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander. En él sostenía el origen prehistórico de las pinturas e incluía una reproducción gráfica. Expuso su tesis al catedrático de Geología de la Universidad de Madrid, Juan Vilanova, que la adoptó como propia. Pese a todo, la opinión de Sautuola no fue aceptada por los franceses Cartailhac, Mortillet y Harlé, los científicos más expertos en estudios prehistóricos y paleontológicos en Europa.

      Las pinturas de Altamira fueron el primer conjunto pictórico prehistórico de gran extensión conocido en el momento, pero tal descubrimiento determinó que el estudio de la cueva y su reconocimiento levantara toda una polémica respecto a los planteamientos aceptados en la ciencia prehistórica del momento. La novedad del descubrimiento era tan sorprendente que provocó la lógica desconfianza de los estudiosos. Se llegó a sugerir que el propio Sautuola debió pintarlas entre las dos visitas que realizó a la caverna, negando así su origen paleolítico, o incluso atribuyendo la obra a un pintor francés que había sido alojado en casa del guía de la cueva, aunque la mayor parte de los expertos franceses consideraban a Sautuola como uno de los engañados. El realismo de sus escenas provocó, al principio, un debate en torno a su autenticidad. El evolucionismo, aplicado a la cultura humana, conducía a deducir que tribus antiguas y salvajes no debían disponer de arte y que desde entonces hasta la actualidad habría habido un continuo de progreso. Por lógica si el arte es símbolo de civilización debería haber aparecido en las últimas etapas humanas y no en pueblos salvajes de la Edad de Piedra. Su reconocimiento como una obra artística realizada por hombres del Paleolítico supuso un largo proceso en el que, también, se fueron definiendo los estudios sobre la Prehistoria.

       Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente y, algunos otros, al Gravetiense y al comienzo del Auriñaciense, esto último según pruebas utilizando series de uranio. De esta forma se puede asegurar que la cueva fue utilizada durante varios periodos, al menos, unos 22.000 años, desde hace unos 35.600 hasta hace 13.000 años, cuando la entrada principal de la cueva quedó sellada por un derrumbe, todos dentro del Paleolítico superior.

       El estilo de gran parte de sus obras se enmarca en la denominada «escuela franco-cantábrica», caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos.

       Calificativos como: «Capilla Sixtina» del arte rupestre;«...la manifestación más extraordinaria de este arte paleolítico...», «... la primera cueva decorada que se descubrió y que continua siendo la más espléndida»; y «...si la pintura rupestre, paleolítica, es el ejemplo de una gran capacidad artística, la cueva de Altamira representa su obra más sobresaliente», nos indican la gran calidad y belleza del trabajo del hombre magdaleniense en este recinto.

       Su descubrimiento suscitó una fuerte polémica entre los arqueólogos, ya que no creían que los hombres prehistóricos fueran capaces de hacer unas pinturas tan perfectas. La estancia principal, denominada sala de policromos, ha sido considerada como la “Capilla Sixtina del arte cuaternario”. En su techo se representan casi un centenar de animales y signos, destacando los 21 bisontes en distintas actitudes, acompañados de otros animales como ciervos, caballos, cabras, bóvidos, además de signos, manos y figuras humanas, a veces superpuestos, efectuados con técnicas diversas - grabado, silueteado, pintado, raspado y efectos de sombreado - que dan como resultado una composición de gran movimiento y belleza, única en el arte paleolítico. Su realización data de hace 14.000 años. El resto de la cueva (que tiene un desarrollo longitudinal de 270 m) contiene numerosos grabados, incluso más antiguos, y un importante yacimiento arqueológico en el vestíbulo.

       Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. En el año 2008 se hizo una extensión de la nominación a otras 17 cuevas del País Vasco, Asturias y la propia Cantabria, pasándose a llamar el conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España».
Bisontes dibujados
en negro
Bisonte de pie, de  los más representativos
Bisonte encogido que
vuelve la cabeza
Conjunto de signos
Caballo en rojo
Signos claviformes
Cierva grabada
Magnifica figura de cierva
Cabeza de bisonte en negro 
Dos bisontes
de pie
Actualmente su visita está restringida a 9.000 personas máximo al año por motivos de conservación. No obstante, su visita es posible previa solicitud por escrito con bastante antelación, teniendo prioridad investigadores y expertos en la materia.

Además, ya se puede visitar la réplica exacta, cuya fidelidad y calidad satisfará el interés de los miles de visitantes que anualmente llegan a Santillana del Mar. El trabajo ha sido realizado por expertos durante varios años, logrando una magnífica réplica de este tesoro de la humanidad.
                                                           Horario del Museo Altamira

                                                      De Mayo a Octubre                      De Noviembre a Abril 

De martes a sábado                     9.30 h. a 20,00 h.                         9.30 h. a 18.00 h.

Domingos y festivos                           9.30 h. a 15,00 h.                         9.30 h. a 15.00 h.


                                                  El Museo Altamira permanecerá cerrado

Todos los lunes del año, 1 y 6 de Enero, 1 de Mayo, 28 de Junio, 24, 25 y 31 de Diciembre


                                                                 Tarifas del Museo

Entrada general: 3,00 €                         Entrada reducida:  1,50 €                 Tarjeta anual: 25,00 €

                                                                 Entrada gratuita

    Sábados desde las 14,00 horas y domingos todo el día.
    18 de abril, Día del Patrimonio Mundial
    18 de mayo, Día internacional de los Museos.
    12 de octubre, Día de la Hispanidad.
    6 de diciembre, Día de la Constitución.

                                                      Compra anticipada de entradas

En las sucursales del Santander: Ventanilla y cajeros automáticos 4B

En Banca Telefónica: 902 24 24 24                              On line: www.museodealtamira.es

                                                                 Información

                                              Teléfono: 942 818 815 - 942 818 005 
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