Los esposos Manuel Gaspar Chávez Moreyra, de 47 años y María Rosa Isabel Ramona Dartnell Guisse de Chávez de 37 años, ambos peruanos, naturales de la ciudad de Lima, residían en París (Francia), a donde habían emigrado en 1884 como consecuencia de la situación política que se vivía en el Perú y por los problemas derivados de la Guerra del Pacífico desencadenada por Chile en 1879.

       El día 13 de Junio de 1887, vino al mundo un bebé de sexo masculino, al que se le llamó Jorge Antonio Chavez Dartnell, fué un buen estudiante se licenció en Ingeniería y fué un gran atleta y deportista. En su vida de estudiante se había mantenido pendiente de las proezas que se venían produciendo en la naciente actividad aérea. Con el título de ingeniero en la mano, Jorge Chávez se decidió a abrazar esta actividad en 1909, a la edad de 22 años, empezando como encargado de mantenimiento de los aeroplanos, luego en 1910, como alumno piloto, recibiendo su licencia de piloto internacional, participando en diferentes competencias que lo llevaron a obtener magníficos puestos en ellas, engrosando así las filas de los osados pioneros de la aviación mundial, hasta obtener el récord mundial de altura e inmediatamente después participar y coronarse como vencedor en la hazaña del cruce de los Alpes. Su situación económica era muy desahogada, su padre era un banquero de Paris.

Jorge A. Chavez Dartnell
Pionero de la aviación - 1.910
Bandera del Perú
Bandera de Francia
       Jorge Chavez adquirio un avión Bleriot XI, era un monoplano, monomotor, monoplaza, con la estructura del fuselaje de listones de madera, con entelado parcial del mismo. El fuselaje llevaba cables fabricados con cuerdas de piano de 1.5 mm. Las armazones de las alas y los planos del empenaje de cola eran también de madera, recubiertos mediante trabajos de entelado. Tenía dos tanques de bronce para el combustible, los cuales estaban instalados en la parte delantera del fuselaje ubicados sobre las piernas del piloto. El tren de aterrizaje delantero  estaba conformado por dos ruedas similares a las usadas en las bicicletas, contando con amortiguadores y ademas tenía otra rueda en la parte posterior e inferior del fuselaje, que actuaba cómo patín de cola. Chávez hizo que la rueda de patín de cola fuera removida y en su lugar se colocaran dos aparejos curvos en forma de “U” y entrelazados, los que fueron fijados en la parte inferior y trasera del fuselaje y ubicados delante de los planos de cola. Este conjunto fue diseñado por Chávez a fin de que le permitiera aterrizajes mas cortos y en pendientes, al actuar estos cómo freno, aminorando así la marcha al entrar en contacto con el terreno, ya que en ese entonces las ruedas delanteras carecían de sistema de frenado.

      Disponía también de una brújula y un tacómetro. No tenía ningún otro tipo de instrumento para el control de la actitud del avión. El control del mismo era solo por contacto visual del piloto y la navegación se hacía por estima.

      Después de haber realizado su última competencia en Lanark, Escocia, el aviador Jorge Chávez decidió cancelar otros compromisos aéreos, para dedicarse a la realización de vuelos de altura que se requerirían para el reto del cruce de los Alpes. Es así que el joven aviador peruano, en preparación para la gran travesía de los Alpes, a realizarse en la ruta de Briga, comuna Suiza del Cantón de Valais, al punto de destino final en Milán, Italia, con escala en Domodossola, ciudad italiana en la región del Piamonte, realizó un vuelo de altura el 8 de Septiembre de 1910, en Issy-Les-Moulineaux, en las proximidades de París, en el monoplano Bleriot XI, que recientemente había adquirido y modificado, batiendo el récord mundial de altura al registrar la marca extraordinaria de 2,652 metros, altura impresionante para la época, la misma que fue reconocida oficialmente, siendo por ello ampliamente felicitado.
Delante de su Bleriot XI
Preparando su Bleriot XI
Travesía de los Alpes - Intento

     Después del envio de la notificación a los Comisarios de la prueba, Chávez, junto a Duray y su mecánico Mazeran, hicieron sus últimas revisiones de lo necesario para el día siguiente y luego se retiraron a sus alojamientos a descansar. La noche transcurrió tranquila y el día lunes 19 de septiembre amaneció bastante bién. Chávez y su equipo se trasladaron del hotel al campo de vuelo. El hangar asignado a Chávez, en donde flameaba la bandera del Perú, a las 05:45 horas abrió sus puertas y el monoplano Bleriot XI hizo su aparición, siendo trasladado y colocado en la cabecera del campo de vuelo de Briga. El joven aviador, con su ropa de vuelo especial, muy bien acolchada, sus manos enguantadas y su cabeza cubierta con el casco de cuero y sus ojos protegidos con sus lentes de vuelo, efectuó la última revisión de su aparato y se instaló en el asiento de la cabina, ubicando con cuidado su barómetro y sus telares con mapas, además de las anotaciones y croquis de detalle, que él había preparado con mucho esmero. Estando todo listo, levantó la mirada, dió la señal a su mecánico Mazeran para el arranque del motor. Al arranque del mismo se dejó escuchar el ruído que éste producía, poniendo en alerta al público que en esos momentos se encontraba presente en el campo de vuelo y también a los comisarios que habían concurrido al campo por el aviso dado la noche anterior. Luego, el joven aviador, levantó los brazos, en señal de soltar todo, y el aeroplano Bleriot XI inició la carrera para el despegue. Unos cuantos trotes en el campo y el monoplano se hizo al aire a las 06:16 horas con 10 segundos del día lunes 19 de septiembre de 1910. Con ello se efectuó, en el campo de Briga, la primera partida oficial registrada por los comisarios de la prueba.

     El Bleriot de Chávez suavemente despegó del campo, ascendiendo en espiral para tomar altura sin problema hasta los 1,800 metros. A los 2,000 metros pasó al lado del nevado Aletsch en donde sintió fuertes golpes de viento. Al alcanzar los 2,200 metros, se encontraba ya sobre el Simplón, el motor Gnome de 50 HP funcionaba muy bién. Para evitar unas nubes ascendió a los 2,500 metros, pero más adelante se apreciaban nubes negras con fuertes vientos que no tardaron en sacudir al frágil Bleriot de Chávez lanzándolo 60 metros hacia abajo, para luego una corriente ascendente llevarlo 100 metros arriba. El piloto se vió obligado a aferrarse a los mandos de su avión ya que en su asiento no disponía de arneses de seguridad. El Bleriot quedó dominado por los vientos y a merced de ellos, teniendo Chávez que forzar al monoplano para virar y poder salir del torbellino en el que se encontraba, iniciando un rápido descenso para retornar al punto de partida.
Foto típica de piloto y su avión
Monumento a Jorge en Lima (Perú)
Replica en la Base A. Las Palmas (Perú)
       El día viernes 23 de septiembre de 1910, las noticias procedentes del Simplón anunciaban que en la vertiente del norte la calma era perfecta, pero que, en el otro lado predominaba un viento impetuoso que soplaba sobre el gran valle de la aldea del Simplón. Sobre el Monscera y en la ruta italiana los informes anunciaban tiempo espléndido.

      Con éste informe meteorológico de la ruta había pocas posibilidades de que los pilotos que persistían en la competencia, Chávez y Weymann, intentaran efectuar la travesía. El día anterior Chávez había recorrido la ruta por tierra, familiarizándose aún más con cada uno de los detalles y verificando con sus anotaciones y cróquis que había efectuado.

       Chávez luego de recibir el reporte del tiempo, tomó en consideración el buen estado que ofrecían las condiciones meteorológicas en el tramo italiano y decidió efectuar un nuevo recorrido por tierra, para cerciorarse personalmente de los reportes dados por los observadores terrestres de la ruta. En su recorrido comprobó que el viento en el valle del Krumbach era fuerte, de unos 15 metros por segundo aproximadamente y que en cambio, en la dirección del Monscera, según la observación de su amigo, el aviador Louis Paulhan, la quietud del viento era propicia para el vuelo. Con esta información, Chávez decidió partir, regresando rápidamente a Briga para abordar su avión Bleriot rumbo a la conquista del paso de los Alpes.

    Despega, toma altura con facilidad, da espirales sobre la ciudad de Briga y sobre el campo, hasta que los observadores terrestres ubicados en el punto de partida lo pierden de vista. Sobre los Alpes es divisado nuevamente al aproximarse al Simplón, cuando gira primero en torno de la cumbre del Staldhorn y luego en torno a la del Shienhorn, llegando a pasar a la derecha del hotel Simplón a unos 300 metros de la cumbre.

    Superado el Simplón, Chávez en su Bleriot vuela sobre los pastos del Hospicio y al dejarlo, deja también la última oportunidad para efectuar un aterrizaje. Pasa luego sobre los escollos del Gathenhorn, dando la vuelta en torno del Seehorn para luego penetrar en el desfiladero, entre las paredes a pico de éste y del Pioltone para desembocar en el tortuoso valle del Toce. Pasa sobre Vegogna y hace su aparición en la región de Piamonte.

     Se aproxima al pequeño pueblo de Domodossola, primera etapa de la travesía de Briga a Milán.
Chavez en su Bleriot con casco de antaño
Chavez en su Bleriot con casco de antaño
     La multitud reunida en el campo de vuelo saluda al héroe, al vencedor de los Alpes. Chávez, el joven aviador peruano es consciente que ha vencido a las montañas, si, ha vencido a los imponentes y temidos Alpes y es consciente también, que es el primer aviador en hacerlo en un avión. Pero el vuelo aún continúa, el Bleriot se aproxima al campo de Domodossola para reabastecerse de combustible y proseguir su vuelo a Milán, destino final de la competencia. Los relojes marcan las 14:10 horas, unos pocos minutos más, y aterrizará. Chávez, felíz de lo logrado. Reduce la potencia de su motor e inicia un suave descenso para aterrizar en el campo de Domodossola. Cuando sólo faltaban 20 metros para aterrizar, algo inesperado ocurre, las alas del Bleriot XI se desprenden parcialmente y se pliegan hacia atrás, haciendo que el aeroplano, ya sin capacidad de poder ser controlado por su piloto, caiga a tierra a las 14:14 horas, es decir después de 45 minutos de vuelo, incrustando su motor en tierra, destrozando la hélice y cubriendo a su piloto con parte del fuselaje y las alas. Los Alpes habían sido vencidos, si, vencidos por un joven peruano de 23 años, pero ese bravo vencedor se encontraba entre los restos del avión Bleriot XI con vida, pero herido. Aquí es bueno precisar que, producido el accidente, Arthur Duray corrió hacia el lugar del impacto y llegó acompañado de los doctores Rondollini y Robbiola. Al no ubicar el cuerpo de su amigo y aviador, empezó a mover las partes del avión y al levantar una de las alas vió a Chávez que reposaba sobre un lado de su cuerpo y que sangraba por la boca. Con la ayuda de los dos médicos que habían llegado con él, liberó a su amigo herido de los alambres y maderos que lo sujetaban. Duray manifestó que Chávez estaba consciente, que lo llamaba constantemente por su nombre y que se quejaba de dolores en ambas piernas. Inmediatamente el equipo de auxilio procedió a entablillar ambas piernas, para así poder colocarlo en un vehículo y trasladarlo al hospital de San Biaggio en Domodossola.
Ruta efectuada por Jorge A. Chavez en su travesía a los Apes (Briga - Domodossola)
  Auxiliado después del accidente en Domodossola
En plena travesía pasando junto al Hotel Simplón
Un momento antes del despegue en Briga
        Aunque nacido en París, siempre llevó en su corazón la patria de sus padres, la de él y el Gobierno de Perú siempre lo consideró como un hijo y héroe suyo. Chavez tuvo siempre un lema "Arriba Siempre Arriba, hasta alcanzar la Gloria" - Septiembre 1910. Fué acordado entre los Gobiernos de Perú y Francia, la repatriación de los restos mortales del vencedor de los Alpes, el aviador e ingeniero peruano Jorge Chávez Dartnell y luego de los preparativos efectuados en ambos países, el 12 de septiembre de 1957, el féretro de Chávez, después de haber permanecido por espacio de 47 años en el mausoleo de sus padres en el Cementerio de Pére Lachaise en la ciudad de París, fue exhumado, revisado y reacondicionado, para luego ser llevado hasta la Iglesia de Saint Pierre de Chaillot, en donde se ofició una Misa de Réquiem, ante una nutrida concurrencia que llenaba el templo.

       Al término de la misa, el ataúd, cubierto con la bandera del Perú y rodeado de grandes aparatos florales, fue trasladado al aeropuerto de Le Bourget, en París, siendo acompañado por una gran comitiva y escolta de honor para su traslado definitivo a su país. Sus restos fueron condecorados con las mas altas insignias de aviación de Francia y Perú y descansan para siempre en el Mausoleo que se había construído en los jardínes de la Plaza de Armas de la princpal Base Aérea "Las Palmas" en Perú, se le considera un héroe nacional y el emblema de la aviación lleva dos estrellas y una corresponde a D. Jorge A. Chavez Dartnell, descanse en paz.
Datos obtenidos de:
                                                         Recopilación de publicaciones de particulares
                                                          Fuerzas Aéreas del Perú (FAP)
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Revisión 12.05b 19/06/2012

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