Acapulco - Sydney
Via Clipperton (1944)
Patrick Gordon Taylor
Sir Charles Kingsford Smith
         En la historia de la aviación comercial siempre hay rutas que destacan, sea por su importancia, peligrosidad, poca o mucha rentabilidad, por su romanticismo, el destino de vuelos, rutas y operaciones que ahora recordamos con cierta nostalgia, en especial en tiempos en que se tiende a retirar al aerotransporte internacional esa aura de romanticismo que de alguna forma le ha caracterizado.
        Hay una isla casi olvidada por ahí en los mapas, en el Océano Pacífico, no muy lejos de las costas mexicanas, que tiene una historia aeronáutica qué contar; una historia vinculada precisamente a esas bien recordadas operaciones de los comienzos de  la aviación comercial, me refiero a la isla Clipperton.

        Descubierta aparentemente por Fernando de Magallanes en el año 1521, geográficamente es parte de la América Central, es territorio francés de ultramar, pero lleva el nombre de un pirata inglés. También se le ha conocido entre otros nombres como “L’ile de la Passión”, “Island of Passion” o “Isla de la Pasión”. Localizada a 670 millas al suroeste de Acapulco, Estado de Guerrero, México y con una extensión de menos de cuatro millas cuadradas, es uno de los lugares más aislados y agresivos del planeta. Valorada originalmente por los depósitos de guano procedentes de los millones de aves que la habitan, que podría ser empleado en la agricultura, Clipperton comenzó a ser blanco de fallidas aventuras de empresarios norteamericanos, ingleses y franceses hacia finales del siglo XIX y principios del XX, cuando México y Francia disputaron formalmente su soberanía, misma que en 1909 fue sometida por ambos gobiernos al arbitrio del rey italiano Víctor Manuel III, quien emitió su decisión a favor de Francia en 1931, y ésta tomó posesión del territorio en 1935. Se cree que el soberano italiano fue influenciado por Benito Mussolini y por presiones políticas al dar un veredicto bastante discutible. De cualquier forma, la historia registra que la presencia física mexicana en Clipperton comenzó en 1897, con la llegada del cañoneroDemócrata”, procedente de Mazatlán, Estado de Sinaloa, cuya tripulación irónicamente perdió la bandera mexicana al desembarcar en las turbulentas aguas que rodean la isla. Tras concesionar la isla a una empresa inglesa, México mantuvo una guarnición en ella entre 1908 y 1917, que estuvo al mando del capitán Ramón de Arnaud (mexicano de origen francés quien terminaría sus días en las aguas de Clipperton) que llevó con él a su mujer Alicia Rovira Arnaud, quien viviría nueve años en la isla, donde procreó a cuatro hijos, en lo que sería una trágica historia de abandono de parte de las autoridades mexicanas y en la que el único adulto varón sobreviviente abusaría de las mujeres de la isla.

         No sólo por razones comerciales sino estratégicas y militares, la isla llamó la atención de los norteamericanos. El almirante Richard E. Byrd, uno de los grandes héroes de la aviación naval norteamericana, al que entre otras hazañas se le acredita haber encabezado en 1929 la primera misión aérea de reconocimiento del Polo Sur, visitó la isla en 1943 por órdenes del presidente Franklin D. Roosevelt (que estaba fascinado por ella y la visitó dos veces en forma no oficial en 1934 y 1938, principalmente con propósitos de exploración natural), quien deseaba que alguien con la competencia de Byrd, evaluase su potencial como base aérea y marítima militar y como punto de escala para la aviación comercial internacional. Clipperton fue explorada, valorada y ocupada bajo el más alto secreto en 1944 por la Marina norteamericana, que instaló en ella una estación de monitoreo meteorológico como apoyo a las acciones militares durante la Segunda Guerra Mundial y como apoyo a la navegación aérea de la postguerra. Roosevelt llegó a insinuar la posibilidad de que México pudiera detentar la soberanía del territorio, lo cual le permitiría obtener su control con mayor facilidad que de manos de los europeos.

        Considerada desde los años treinta como una necesaria escala en una probable ruta alternativa sur entre Norteamérica y Australia, paralela a la ruta vía Hawai, en manos de los norteamericanos, la isla fue objetivo de planes de ingleses, australianos y norteamericanos, para establecer en ella un punto de reabastecimiento de hidroaviones, si no es que todo un aeropuerto internacional. Los norteamericanos (Roosevelt en especial), estaban decididos a evitar que los ingleses monopolizaran la nueva ruta, lo cual era congruente con la política aeronáutica norteamericana de entonces (por lo menos así funcionaban hacia mediados del siglo XX), política representada en el plano de las rutas internacionales por la omnipresente Pan American (que tenía la ruta vía Hawai), virtual brazo derecho del Departamento de Estado y gran aliada de las fuerzas armadas norteamericanas.

        Los grandes amigos, el australiano Patrick Gordon Taylor (1896-1961), veterano piloto, que junto con Sir Charles Kingsford Smith, habían realizado en 1934 el primer vuelo entre Australia y Estados Unidos (con escalas en Fiji y Hawai) y ases de de la Primera Guerra Mundial, intentaron hacia 1938, en su calidad de jefe de pilotos en Qantas, que por medio del gobierno inglés (Australia, miembro de la comunidad inglesa de naciones, obtuvo una limitada autodeterminación en el año 1978), se pudiese establecer la ruta alternativa hacia el Pacífico Sur desde Acapulco (México), hasta Nueva Zelanda vía Clipperton, las Marquesas o las Tuamotus, las Islas de la Sociedad y las Islas Cook. Las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial forzaron a Taylor a aplazar sus planes, mismos que retomó hacia 1944, cuando los ingleses informaron a los norteamericanos su deseo de realizar dos vuelos de exploración transpacífico en la ruta Acapulco - Clipperton - Bora Bora - Aitutaki - Tonga - Auckland - Sydney, vuelos para los cuales se requería autorización norteamericana para sobrevolar aguas patrulladas por los estadounidenses.

         Hacia 1942 los australianos habían sugerido a los norteamericanos la ruta, la cual estos últimos rechazaron con los mismos argumentos que en 1944, es decir, que la ruta y por ende tales vuelos no tenían valor militar alguno (no sin antes haber mandado a Byrd a explorar el potencial de la isla).
Moneda conmemorativa de 1$ Dolar
Con las  autoiridades antes de su vuelo
Consolidated Catalina “Frigate Bird”
Aeronave con el que se realizó la Ruta
              Así comenzó un período de fuerte cabildeo entre norteamericanos, británicos y australianos, tiempo en el que Taylor (quien estaría al mando de la misión) se preparó y esperó. La autorización llegó el 3 de septiembre y Taylor se apresuró para hacerse en Bermudas de un Consolidated Catalina con registro JX 275 de la Royal Air Force (RAF), al que bautizó “Frigate Bird” y mandó adaptar tanques de combustible adicionales, en la Consolidated Aircraft Corporation, en Elizabeth City Nueva Jersey, E.U.A. Como tripulación, Taylor escogió personal experimentado del Comando de Transporte Atlántico de la misma RAF.

         En lo que fué el primer vuelo realizado entre México y el Pacífico del Sur y armado con cuanta información pudo obtener sobre Clipperton, Taylor despegó del Aeropuerto de Acapulco hacia esa isla en el “Frigate Bird” (seguramente desde el aeropuerto de “Los Hornos”) el 9 de septiembre de 1944. Un vuelo en un Catalina, con vientos favorables puede tomar de unas seis a siete horas. Tras analizar con cuidado la mejor ruta para el aterrizaje, Taylor acuatizó en la laguna interior de Clipperton, comenzando una aventura de resistencia, improvisación, lucha contra el clima, incidentes y casi desesperación de 35 días de duración. El 11 de septiembre Taylor llevó de regreso a Acapulco al “Frigate Bird”, donde se encontraba en espera de instrucciones y apoyo, otro Catalina de la RAF (JX 532, al mando de L.L. “Slim” Jones). Taylor regresó a Clipperton el 22 de septiembre.
          Al enfermarse Jones y presentar algunos problemas mecánicos el JX 532, otro Catalina (JX 603) al mando de Paddy Uprichard fue enviado 10 días después a apoyar a Taylor. Despegando nuevamente desde Acapulco llevó refacciones y apoyo a Taylor, que ya se encontraba ansioso de despegar de Clipperton hacia Bora Bora. El JX 603 hubo de regresar a Acapulco por más refacciones, en este vuelo transportó al continente a algunos miembros de la expedición que ya no podían o no debían quedarse en la inclemente Clipperton. Bajo el mando ahora del comandante Spinks, el 603 voló nuevamente entre Acapulco y Clipperton el 8 de octubre.

        Luchando contra tremendas condiciones ambientales, entre ellas un huracán, Taylor, Spinks y los miembros de la expedición lograron proteger y dejar en condiciones los dos Catalina hasta el 14 de octubre, cuando recibieron un mensaje desde Dorval (Montreal), Canadá, que contenía un pronóstico meteorológico favorable para volar a Bora Bora. Taylor despegó ese día el “Frigate Bird” desde la laguna, con poco margen para errores. Minutos después, el 603 hacía lo mismo en dirección a Dorval, vía Acapulco. Taylor llegó a Bora Bora (a 3,000 millas de distancia) tras 27 horas de vuelo, de ahí continuó hacia Tahití, Aitutaki, Tonga, Nueva Zelanda y finalmente Australia, a donde llegó una semana después de despegar de Clipperton.

      Inspirada seguramente en la visión de Taylor, Qantas inició operaciones el 26 de noviembre de 1964 en lo que llamó “Ruta Fiesta”, misma que corría entre Sydney y Londres, haciendo escalas en Nadi (Fiji), Papeete (Tahití), Acapulco, (México), Nassau (Bahamas) y Hamilton (Bermudas). La ruta fue operada con equipo Boeing 707 y abandonada por incosteabilidad a finales de 1974. El alcance de las aeronaves empleadas por Qantas permitió descartar a Clipperton (donde a propósito, nunca se construyó aeropuerto alguno propiamente dicho) como punto de escala.
      Salvo casos de vuelos chárter, como los de Qantas (operando Boeing 747SP’s) y de los Concorde de Air France y British Airways, que han realizado varios vuelos en ambos sentidos entre Acapulco y las islas del Pacífico (Honolulú, Kona Guam, Papeete, Nadi) y otros especiales como son los relacionados con visitas presidenciales, la ruta entre Acapulco (México) y el Pacífico Sur (Australia y Nueva Zelanda principalmente) no ha sido operada desde entonces con vuelos directos. Mientras tanto ahí sigue Clipperton sin habitantes, pero con su apasionante historia de aventura.
Rutas aéreas y marítimas al pacífico
Vía de (México) Acapulco y Clipperton
Los dos amigos "Pilotos"
Consolidated Catalina registro JX 275 (RAF)
Kingsford Smith International Airport
The Kingsford Smith Memorial, Brisbane
Revisión 12.05b 02/04/2013
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